EL HADA QUE PERDIÓ SUS ALAS
Hace ya algún tiempo, justo donde empiezan los arcoíris, vivía un hada
pequeñita, llena de energía y de magia contagiosa, a la que todos llamaban Iris. Tenía grandes y brillantes
alas, transparentes como el agua, brillantes como el cristal.
Sus alas le dotaban de magia, le llenaban de energía. Siempre
sonriente, contagiaba a todos su entusiasmo y les aportaba su magia.
Llenaba de alegría y magia las vidas de las personas, coloreaba con los
colores del arco iris los tonos grises de quienes se cruzaban en su
camino.

Pero un día Iris, el hada pequeñita, visualizo un alto, altísimo
árbol. Nunca había visto ninguno tan alto. Iris tuvo una gran idea: si
se subía a aquel altísimo árbol, podría ver con sus ojos grandes
extensiones a su alrededor, y tal vez podría extender la magia de sus
alas.
Poquito a poquito y con mucho empeño e ilusión, Iris subió a lo alto
del árbol. Mucho esfuerzo le costó subir, pero llego a las ramas más
altas. Cuando estaba allí subida, Iris olvido tener cuidado y sin darse
cuenta se le engancho el pie en una de las ramas, con tan mala suerte
que cayó desde lo alto del árbol al suelo. Mientras caía intento mover
sus alas para volar, pero aun así no pudo evitar el impacto. El hada
pequeñita de grandes y brillantes alas, transparentes como el agua,
brillantes como el cristal, cayó desde varios metros y el impacto fue
tan grande que sus alas grandes y brillantes se le rompieron.
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Iris,
el hada pequeñita había perdido su magia, sin sus alas ya no tenía ni
magia, ni energía, ya no podía llenar de alegría y magia las vidas de
las personas, ni colorear con los colores del arco iris los tonos grises
de quienes se cruzaban en su camino.
Y así fue como el hada pequeñita perdió su magia y su energía; así
fue, de esta manera como Iris perdió sus alas. Iris estaba muy triste,
cuando intentaba mover sus alas un crujido sonaba, y le dolía lo poco
que le quedaba de aquellas grandes y brillantes alas.
Iris estaba triste y ahora también tenía mucho miedo de subirse a los
árboles. Sin sus alas no podía volar y por supuesto no tenía magia.
Pasaron varios días y nadie podía ayudar a Iris. Hasta que se cruzó
en su camino un duende con un sombrero rojo. Su amigo el duende tuvo
mucha paciencia con ella, le dio mucho cariño y muchos abrazos y de esta
forma, casi sin que ninguno de los dos se diera cuenta, las alas de la
pequeña hada empezaron a crearse de nuevo.
Lo único que necesitaba, para que sus alas volvieran a crecer, era
cariño y abrazos. Poquito a poquito se le empezaron a formar unas
alas, mucho más grandes, mucho más brillantes, transparentes como el
agua, brillantes como el cristal y... por supuesto, con mucha más magia que
antes. Pero ellos apenas se habían dado cuenta, Iris no quería sentir
dolor y ya no intentaba mover sus alas, no quería escuchar aquel
crujido que tantas veces había oído.
Una tarde, sin darse cuenta, mientras reía con su amigo, el duende
del sombrero rojo, sus alas se desplegaron y se
movieron, desprendiendo luz y color, llenándolo todo de magia, contagiando de nuevo a todos su entusiasmo; llenando de alegría y magia las vidas de las
personas, coloreando con los colores del arco iris los tonos grises de
quienes se cruzaban en su camino.
Poco tiempo después, con ayuda de su amigo, el duende del gorro rojo,
volvió a subir a un árbol alto, muy alto, pero esta vez no olvido tener
cuidado.
TRABAJAMOS CON EL CUENTO
A través de la lectura del cuento, los niños y niñas podrán tomar
conciencia de que las dificultades y los contratiempos son cosas que nos
pueden ocurrir, pero que es importante seguir intentándolo. Aprenderán
el valor de los afectos y el cariño para recuperarse de las “caídas” de
la vida. Tomarán conciencia de la capacidad de recuperación de las
personas.
ACTIVIDADES
- ¿Cómo perdió Iris sus alas?
- ¿Qué le paso al perderlas?
- ¿Cómo se sentía Iris?
- ¿Quién y cómo la ayudo a que sus alas volvieran a crearse?
- ¿Qué necesitaba para que sus alas volvieran a crecer?
- ¿Por qué tenía miedo a volver a subir a los arboles?
- ¿Cómo consiguió volver a subir?
- Piensa alguna ocasión en la que te hayas hecho daño, tanto físico como emocional
- ¿Qué hiciste?
- ¿Cómo te sentiste?
- ¿Cómo te recuperaste?
- ¿Quién te ayudo?